La Llorona

El pasado 2 de Noviembre, tuve la fortuna de asistir a un tradicional evento que se lleva a cabo en Xochimilco, un evento que lleva 20 años realizándose por estas fechas y me refiero a la obra de teatro de “La Llorona”.

Pero antes de hablar de la obra de teatro, hablemos un poco de La Llorona en sí.

la-llorona-acento

Hay muchas historias que giran alrededor de este personaje, y muchas de estas historias en diferentes regiones, y todas cuentan con ciertas similitudes, pero que al ser leyendas, tienen algo de cierto.

Se dice que La llorona, era un personaje que surgió con la llegada de los Españoles a la tierra Azteca, sin embargo existen 8 Presagios que el último Tlatoani Azteca: Moctezuma, y uno de esos presagios era el siguiente:

La aparición del espíritu de una Cihuacóatl o mujer serpiente que, por las calles de la capital imperial, dejaba escuchar un lamento: “Hijitos míos, tenemos que irnos lejos”, “Hijitos, ¿adónde los llevaré?”

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Una mujer que se lamentaba por sus hijos, sin embargo no sabían el por qué la mujer rondaba las calles de noche, llorando y dejando escuchar sus lastimeros lamentos. Se dice que este presagio fue tomado como base para la Leyenda de la Llorona.

Otra de las historias contadas al rededor de nuestra protagonista, se sitúa poco después de la conquista de los Españoles, cuando invadieron las tierras, realizaron matanzas y saquearon las poblaciones, pero de esta hablaremos más adelante.

Ya en el México Colonial, surgió nuevamente una leyenda:

Consumada la conquista y poco más o menos a mediados del siglo XVI, los vecinos de la ciudad de México que se recogían en sus casas a la hora de la queda, tocada por las campanas de la primera Catedral; a media noche y principalmente cuando había luna, despertaban espantados al oír en la calle, tristes y prolongados gemidos, lanzados por una mujer a quien afligía, sin duda, honda pena moral o tremendo dolor físico.

Las primeras noches, los vecinos contentábanse con persignarse o santiguarse, que aquellos lúgubres gemidos eran, según ellas, de ánima del otro mundo; pero fueron tantos y repetidos, y se prolongaron por tanto tiempo, que algunos osados y despreocupados, quisieron cerciorarse con sus propios ojos qué era aquello; y primero desde las puertas entornadas, de las ventanas o balcones, y enseguida atreviéndose a salir por las calles, lograron ver a la que, en el silencio de las obscuras noches o en aquellas en que la luz pálida y transparente de la luna caía como un manto vaporoso sobre las altas torres, los techos y tejados y las calles, lanzaba agudos y tristísimos gemidos.

Vestía la mujer traje blanquísimo, y blanco y espeso velo cubría su rostro. Con lentos y callados pasos recorría muchas calles de la ciudad dormida, cada noche distintas, aunque sin faltar una sola, a la Plaza Mayor, donde vuelto el velado rostro hacia el oriente, hincada de rodillas, daba el último angustioso y languidísimo lamento; puesta en pie, continuaba con el paso lento y pausado hacia el mismo rumbo, al llegar a orillas del salobre lago, que en ese tiempo penetraba dentro de algunos barrios, como una sombra se desvanecía.

“La hora avanzada de la noche, – dice el Dr. José María Marroquí- el silencio y la soledad de las calles y plazas, el traje, el aire, el pausado andar de aquella mujer misteriosa y, sobre todo, lo penetrante, agudo y prolongado de su gemido, que daba siempre cayendo en tierra de rodillas, formaba un conjunto que aterrorizaba a cuantos la veían y oían, y no pocos de los conquistadores valerosos y esforzados, que habían sido espanto de la misma muerte, quedaban en presencia de aquella mujer, mudos, pálidos y fríos, como de mármol. Los más animosos apenas se atrevían a seguirla a larga distancia, aprovechando la claridad de la luna, sin lograr otra cosa que verla desaparecer en llegando al lago, como si se sumergiera entre las aguas, y no pudiéndose averiguar más de ella, e ignorándose quién era, de dónde venía y a dónde iba, se le dio el nombre de La Llorona.”

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La leyenda no solo quedó en la capital de la Nueva España, sino que se extendió a otras regiones y cada una de ellas, les daba su toque personal, por ejemplo:

Cuenta la leyenda que una joven mujer, enamorada de un joven, falleció en vísperas de la boda. Y cada noche traía al joven novio, una corona de rosas blancas, corona que nunca utilizó.

Creo que una de las leyendas de La Llorona más comunes es la siguiente:

Una madre, en un momento de desesperación ahogó a sus tres pequeños, para que no sufrieran. La madre cayó en la locura, entonces cada noche deambulaba por las calles, llorando por sus hijos “Ay mis hijos”, junto con lamentos dolorosos y prolongados.

En otras regiones se hizo una descripción demasiado espeluznante de “La Llorona” ya que la describían como una mujer de figura desagradable, alta de estatura y despeinada, usando un largo vestido blanco, y con un rostro cadavérico.  Con sus largos brazos sostiene un niño muerto, 

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Regresando a la obra de teatro, que fue con lo que inició esta entrada. El Sábado, 2 de Noviembre, fui a la obra de “La llorona”, es una obra muy diferente a las que había visto, ¿Por qué? simple, porque el escenario principal donde se lleva a cabo es un pequeño islote y buena parte del Canal de Xochimilco. La manera de llegar es en Trajinera, pero es en la noche, así que todos aquellos que han pasado por los canales de Xochimilco a plena luz de día, les puedo asegurar que es muy, muy diferente la travesía de noche. Pequeñas antorchas ubicadas a ambos lados del canal iluminan el paso de las trajineras.

llorona_xochimilco

No comentaré más sobre el viaje, ya que siento que es una experiencia que deben vivir en carne propia. Me remontaré más a la leyenda que cuentan:

Se anuncia al señor de aquellas tierras que los invasores se han aliado con los Tlaxcaltecas, y que se dirigen hacia sus tierras, destruyendo todo lo que ven, saqueando todo lo que encuentra, torturando y matando a los que se les resisten y violando y robando señoritas.

El Tlatoani enojado, dice a sus súbditos que preparen un gran festín, música y plumas para recibir a sus invitados. Él no propiciará la batalla, sino que quiere darles una bienvenida como visitantes que son, para que no quede que él propició la violencia a su pueblo. Como fue, el festín fue preparado y a los extraños visitantes los recibieron como dioses. Sin embargo, como era de esperarse de la naturaleza destructora y ambiciosa de los Españoles, propiciaron el encuentro y mataron al Tlatoani y a todo su ejercito, quedándose con las mujeres jóvenes y esclavizando a las ancianas.

Los sobrevivientes que ya vivían bajo el dominio de sus colonizadores, solicitaron permiso para poder celebrar una de sus fiestas importantes en su cultura, los españoles aceptaron, pero no se imaginaban los nativos, que eso sería una trampa. Uno de los Españoles, alertó a su mujer, que era la hija del Tlatoani caído, le pidió que huyera, y que se salvara ella y su hijo. La joven huye y bajo su pesar, ve como todo su pueblo es masacrado. Ella sufriendo, una parte por su hijo producto de un ataque de violencia brutal, y por otro lado por el caer de su pueblo, decide terminar su vida, con un fuerte lamento, que se sigue escuchando hasta nuestros días.

Esta obra de teatro se está volviendo tradición, mucha gente va a la puesta en escena, desde niños hasta adultos, lo que si les recomiendo es que vayan bien abrigados, se lleven un termo enorme de café para aguantar el frío helado del Canal de Cuemanco, Xochimilco.

Pero bueno regresando a la leyenda, como podemos ver, la leyenda va pasando de generación en generación, con sus variaciones entre épocas, pero podemos estar seguros que la Leyenda de la Llorona siempre será una de las más conocidas, por el pueblo mexicano.

La_Llorona_by_Chemonox

HAPPY・LUCKYみんなにとどけ!

fuentes:
“Visión de los Vencídos” de Ángel María Garibay
http://www.redmexicana.com/leyendas/lallorona.asp
http://www.escalofrio.com/n/Fantasmas/La_Llorona/La_Llorona.php
http://www.taringa.net/comunidades/panico/7495440/Leyenda-La-Llorona.html
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